Ocho de un lado, seis del otro, una raya en medio y una semana sin que nadie se moviera. Entonces Toast la cruzó con un calcetín: no uno a juego, pero sí limpio. «Es que era lo único que tenía.»
Redacción de historias · 15 sept
Ocho de un lado, seis del otro, una raya en medio y una semana sin que nadie se moviera. Entonces Toast la cruzó con un calcetín: no uno a juego, pero sí limpio. «Es que era lo único que tenía.»
Redacción de historias · 15 sept
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